La intrahistoria actual

     No hay nada más difícil de frenar que la intrahistoria. Y cada vez menos, pero no porque el momento sea decisivo, ni porque vayan a cambiar muchas cosas en poco tiempo. Ahora es más difícil porque ya no está reservado su relato a los observadores; ahora son los mismos protagonistas quienes informan al resto de la humanidad de lo que está ocurriendo. La intrahistoria corre como la pólvora de un sitio a otro, sin océanos, sin fronteras, sin barreras… Los observadores se pondrán sus gafas ideológicas y filtrarán la intrahistoria para contarla como más les interese. Lo que ha cambiado es que su versión ya no tendrá que esperar a que, pasados los años, se debata en algún foro de expertos o aficionados sobre “la verdad” de lo ocurrido y que, a su vez, aplican su propio filtro y lo analizan a través de su propia experiencia, alejada de los que aquél suceso, cualquier suceso, vivieron. Ahora, esas versiones de los observadores son revisadas al momento, apoyadas o rebatidas en tiempo real, sustentando los argumentos en la propia experiencia que se está viviendo. Así, en gerundio. Bailan las cifras que las imágenes desmienten, bailan los datos que la realidad niega, y tiembla el observador al comprender que está en juego su relevante papel de antes.

     Pero, ¿qué está pasando en la intrahistoria? Se mueven como hormigas pequeñas legiones de ciudadanos socorriendo a ciudadanos abandonados; legiones de ciudadanos defendiendo derechos que les están siendo usurpados; legiones de ciudadanos plantando cara a las decisiones que les acorralan. Y más legiones, como hormigas laboriosas, construyendo los cimientos de lo que aún no es visible.

Mónica Cillán.

@mcilland

Este texto es de 2014, pero sigue conservando su vigencia.

La intrahistoria actual

Indignación, reflexión, acción.

247762_216241218396632_2784397_n
Plaza de Zocodover. Toledo. Mayo de 2011.

        En estos días se cumplen cuatro años y medio de esta fotografía. Jamás había pensado que yo algún día estaría en una plaza pública, rodeada de gente, hablando de política. Expresando libremente mi opinión y escuchando las más diversas opiniones de tantísimas ideologías diferentes. Aprendí mucho, muchísimo, pero lo más importante que aprendí para aplicar a lo que hoy me ocupa fueron dos cosas:

-La primera, saber el significado de las palabras que utilizan las noticias, los políticos y los tertulianos cuando hablan de política. Se podría decir que aprendí un idioma, pues de repente sus frases cobraban un significado real. A veces, realmente terrible.

-La segunda, a entender que la política, hacer política, es mucho más que votar cada cuatro años.

     Durante aquellos días, y a partir de entonces, ha habido cuatro citas electorales:

-Las municipales y autonómicas de 2011, donde el país se tiñó de azul de forma abrumadora.

-Las generales de 2011, donde el gobierno central se tiñó de azul con mayoría absoluta.

-Las europeas de 2014, donde se empezó a observar una tendencia clara de desaprobación a la gestión que se estaba llevando a cabo por quienes habían arrasado en 2011.

-Las municipales y autonómicas de 2015, donde esa tendencia de las europeas se materializó en una reversión de muchas corporaciones municipales y cambios de gobiernos autonómicos.

Durante estos años.

     Siempre me ha interesado la política y, mucho más, la historia. Y este interés ha suscitado que nunca me haya sido ajeno lo que ocurría alrededor. Desde que tengo posibilidad de votar ha habido seis elecciones generales, estas serán las séptimas y serán las primeras en que iré a votar.

     Veintidós largos años desde aquellas generales del ’93 en los que, no habiendo votado, he participado en la vida política sin saber que lo estaba haciendo: formando mi actitud crítica, informándome, debatiendo en casa, con los amigos, en las plazas, en las redes sociales… Y, desde el mes de mayo de 2011, además, reflexionando. Los tres primeros años (de estos últimos cuatro) los pasé muy indignada con lo que ocurría, muy sensibilizada con las medidas que se iban tomando desde los distintos gobiernos, muy atenta a las tertulias, a los periódicos, a la radio y a los políticos, hasta que día 31 de diciembre de 2014 tomé una decisión, entrábamos en año electoral e intentaría evitar en todo lo que pudiera, informarme a través de los medios tradicionales. Busqué medios alternativos de distintas ideologías, leía el BOE, las declaraciones oficiales, las sentencias y procedimientos judiciales ante la corrupción, las reacciones de los distintos partidos ante las mismas. Y, a partir de mayo de este año, me he preocupado de saber qué medidas se adoptaban en los gobiernos municipales y autonómicos en que habían entrado los partidos más recientes: en los habían conseguido tener capacidad de decisión, qué apoyaban cuando eran otros quienes gobernaban o cómo gestionaban sus coaliciones. Y para rematarlo, durante estos días de campaña electoral oficial, solo he visto los debates políticos de los candidatos o miembros de los partidos, los mítines de distintas formaciones y leído sus programas electorales.

Jornada de reflexión.

     Hoy es jornada de reflexión, pero muchos llevamos cuatro años reflexionando y más de veintidós observando y formándonos una opinión crítica.

       Mi conclusión es que lo que está pasando y la situación en la que estamos es algo que yo nunca hubiera imaginado para mi país cuando oía hablar de política en casa, ni cuando empecé a comprender la historia, ni siquiera cuando hubo que echar a un gobierno corrupto allá por los años noventa. Las cosas que pasan hoy son incompatibles con mis valores humanistas, son insostenibles por la razón crítica en virtud de la justicia social y son intolerables para quienes de verdad crean en la democracia.

     Pienso hoy en mis amigos que están lejos y no han podido votar. No son números, son personas a las que se les niega un derecho. Uno más. Y en los abstencionistas que, para paliar esta situación y a través de la Marea Granate, se han puesto en contacto con exiliados para cederles su voto y que puedan ejercer ese derecho vetado.

     Pienso en mi padre, que cuando se enteró de que no estaba inscrito en el censo de aquí se fue corriendo a Correos para que su voto cuente. Y en Alfonso, que también ha votado por correo.

     Y, pienso, cómo no, en todas esas personas que no podrán votar por motivos ajenos a su voluntad.

     Como es lógico, esto es solo un resumen, no podría detallar en un post como este cada una de mis reflexiones sin convertirlo en un tostón, pero servirá para haceros llegar cuál es mi sensación ante la cita electoral de mañana, un momento que yo considero importante para el rumbo futuro de nuestro país y, a nivel personal, un nuevo punto de inflexión en mi forma de ver y afrontar la política. Que desde luego, no se quedará en votar cada cuatro años.

Mi decisión.

      Por todo esto, y por primera vez, creo que cuento con la información suficiente porque la que tengo es importante y pone el foco en lo ineludible (mucha menos de la que me gustaría, pero suficiente).

   Creo también que mi opinión está bien formada y fundada en conclusiones racionales basadas en hechos objetivos y constatables.

      Por tanto, me siento capacitada para votar en plena conciencia de lo que voto, asumiendo los riesgos que conlleva pero sabiendo que la perfección no existe y que los milagros tampoco. No creo que ningún partido político esté capacitado para obrar un cambio lo suficientemente profundo que haga que todos veamos satisfechas nuestras aspiraciones en poco tiempo, pero tengo claro cuál es mi opción mañana. Por eso votaré.

Mónica Cillán.

@mcilland

Indignación, reflexión, acción.

Elecciones Generales 2015

Sé tú mismo,
pero sigue las normas sociales más rancias,
las leyes más injustas,
las injusticias más legales.

Sé tú mismo,
pero no estará bien visto
apoyar a LGTB en sus reivindicaciones,
ni estar en contra del maltrato animal,
ni manifestarte por la sanidad,
la educación,
las renovables y miles de causas más.

Sé tú mismo,
pero a ser posible piensa poco y mal,
debate solo sobre lo que decidan la tele y la prensa,
cree a pies juntillas los mítines políticos,
defiende el maltrato animal,
las puertas giratorias,
los desfalcos,
las estafas…,
cualquiera en su lugar lo haría,
no por avaricia, por tradición.

Sé tú mismo,
pero estás obligado a posicionarte
por un partido o por otro,
por un equipo o por otro,
por una idea o por otra.

Sé tú mismo, insisto,
pero eso sí,
no discutas, no cuestiones,
no pienses, solo cree,
todo lo hacen por tu bien.

Mónica Cillan.

@mcilland

Elecciones Generales 2015

Cómo responden los partidos políticos en Twitter

Hoy cedo este espacio a mi compañero, Alfonso Larrea, porque ha hecho un estudio de campo sobre cómo responden los partidos políticos de Extremadura, en Twitter, al solicitarles su programa electoral. Yo creo que ayuda a comprender, un poco más, cómo desarrollan su comunicación en los medios sociales aquellos que ostentarán la gestión de los recursos públicos y cómo se relacionan con los ciudadanos anónimos a través de estos medios. Si has tenido alguna experiencia de este tipo, nos encantará que nos la cuentes en los comentarios. Os dejo con Alfonso. Un saludo.

Mónica.

Cómo responden los partidos políticos en Twitter, por Alfonso Larrea.

 Antes de entrar en materia, confieso que esto fue, en principio, una decisión personal para decidir mi voto; pasados unos días, adquirió un cariz distinto cuando mi compañera Mónica me propuso que lo enfocara profesionalmente para contar mi experiencia. Gracias a ella por la confianza, la inspiración y por cederme un hueco en su espacio digital.

«¿Por qué no les pido a través de Twitter el programa electoral a los partidos políticos?»

 Os propongo un análisis previo al 24 de mayo; concretamente, la última semana de campaña electoral. Me gustó la idea, lancé la pregunta y esperé las respuestas.

.

INTRODUCCIÓN

  • Son doce partidos analizados. El criterio para escogerlos fue su aparición en el debate autonómico de Canal Extremadura.
  • La duración del experimento es del domingo, 17 de mayo, hasta el viernes, 22.
  • El proceso se compone únicamente de estos dos tuits de presentación y despedida tras su respuesta:

«Hola, ¿pueden pasarme un enlace a su programa político para estas elecciones? Gracias»; y «Gracias, lo leeré en estos días. Saludos».

  • Siempre me dirijo al perfil del partido en Extremadura o al nacional. A partir del tercer tuit que envío solicitando el programa electoral, menciono a ambos.

.

OBJETIVOS

  • Tenía dos objetivos más, aparte de decidir mi voto:
    • Ver la distancia que existe entre las estructuras de comunicación de los partidos políticos y los usuarios de redes sociales —los cuales (¡oh, sorpresa!) también son votantes—; y
    • Reflexionar acerca de la praxis comunicativa de los partidos políticos en una red social tan exigente como Twitter (recordemos que únicamente se les pide una URL que lleve al programa electoral).

REACCIÓN DE PARTIDOS POLÍTICOS

Reflexiones Autodidactas. Datos sobre la reacción de los partidos políticos en redes sociales.
Reacción de los partidos políticos

Aparecen por orden cronológico en el que envié el primer tuit.

.

ANÁLISIS

Tras ver los datos de cada partido, comprobamos lo siguiente:

  • Solo ocho de doce partidos consultados atendieron la consulta (66,67%). Extremadura Unida, Podemos, PSOE y VOX no atendieron ninguno de los tuits enviados.

image (12)

  • El tiempo de espera medio de los partidos que atienden la consulta es de 154 minutos (la media, si no fuera por IU, hubiera sido de 21 minutos).
  • La formación más rápida en atender fue Adelante Extremadura (2 minutos),
  • La formación más lenta, de las que respondieron, Izquierda Unida (18 horas).

image (8)

  • Solamente el 50% de los partidos que atendieron la consulta enlazan directamente a su programa electoral.

  • La tipología de las interacciones durante la conversación es variada. En la siguiente gráfica podéis observarlo:

image (22)

.

CONCLUSIONES

 Puede haber varias causas para la no respuesta que se marcaron cuatro partidos de los doce, a saber: usé una cuenta con seudónimo; quizá pensaron que era algo tan fácil de encontrar por uno mismo que creyeron que tenía truco; o, simplemente, no le hicieron caso. Lo que es evidente es la incompetencia comunicativa, que los aleja del objetivo final de todo partido en campaña: ganar votos.

 Resulta interesante observar cómo algunas formaciones cumplen los prejuicios o estereotipos que como sociedad les atribuimos, y otros sorprenden por hacer lo contrario de lo que hubiésemos supuesto.

 Considero, además, que hay dos grandes brechas comunicativas:

1.- Algunas instituciones públicas, entre ellas los partidos políticos, podrían pensar que la comunicación digital y la horizontalidad comunicativa que proporcionan los diferentes canales sociales queda aún muy lejos. Sin embargo, esto no es el futuro, sino el presente, y quien no se adapte a este canal de comunicación, perderá algo más que votos.

2.- La ciudadanía, nosotros como sociedad pensante y como individuos, debemos implantar un hábito de acción crítica comunicativa y exigir la conversación de tú a tú con los partidos, con sus dirigentes, con su infraestructura y con sus cargos electos. La comunicación es un acto social y común, y llevamos demasiado tiempo aislando el pensamiento político propio dentro de una representatividad que se ausenta del lugar en el que sus representados dialogan y que no entiende la lengua en la que le interpelan. Si la sociedad es digital, ¿deben nuestros políticos seguir ajenos a ese espacio?

.

ANEXO

 Mi pretensión inicial fue decidir mi voto en función de si los programas y la conversación que mantuviera con las formaciones políticas tenían o no errores lingüísticos. Si hubiese mantenido este primer criterio, mi voto hubiese sido la abstención.

Alfonso Larrea

@alarreag

 

POSDATA: Tras leer algunos programas electorales, entablé conversación vía Twitter con el director de campaña del partido que más me convenció, el cual tuvo la generosidad, visto lo visto, de discutir conmigo dudas y puntos del programa.

 

¿A quién hubierais votado vosotros tras leer este artículo?

Cómo responden los partidos políticos en Twitter

Conclusiones ante la incoherencia.

Yo contribuí a la situación actual de nuestro país desde el primer momento en que no cuestioné vuestras palabras. Pero hoy tengo algo que deciros:

No son vuestras acciones, es vuestra hipocresía lo que me molesta, la misma que desdice vuestros argumentos. No hace falta rascar, pues ya supura por todas partes. La honestidad es un trapo viejo deshilachado al que le queda apenas un hilo, y vuestras palabras cambian de significado dibujando pensamientos distorsionados. Ni los colores son los que eran cuando los emborronáis con vuestros actos. Hay razones para la estupefacción más absoluta y es la impotencia lo que lleva a la sinrazón, momento justo para detenerse a analizar lo que está ocurriendo.

En mi opinión, los crímenes han tornado en actos de estado, en atentados a la dignidad humana, en ajusticiar a quienes ejercen las libertades. Humilláis la inteligencia con propaganda simple, con un lenguaje barato, vulgar, como si os dirigierais a una audiencia incapaz, irracional, acrítica. Manejáis los altavoces de la ignominia con la esperanza de que os sigan aquellos a los que tratáis como ratas, a los que tratáis como peleles de vuestras baratijas. No podéis pretender que yo mire donde señala vuestro dedo para dejar de mirar el precipicio al que me estáis abocando y, además, pretender salir indemnes.

Da igual si alguna vez fuisteis capaces, da igual si en algún momento fueron buenas las intenciones o si lo siguen siendo, porque subirse al escenario del paternalismo más macabro solo tiene resultados temporales.

Dejad de indicarme el camino y de marcarme la agenda del pensamiento, se que vuestro dios es el poder y rezarle supone perder la equidad necesaria para ser justo. No espero nada de vosotros, ni siquiera compasión por la miseria moral y económica en la me hacéis nadar, porque no habéis sido capaces de robarme la botella de oxígeno, ni de coserme los ojos, ni de taponarme los oídos y se bien que en ello pusisteis, ponéis, pondréis todo el empeño.

A mi alrededor se nota el caos en el que os gustaría vernos, en el que os regocijáis cuando apreciáis el resultado de vuestras artimañas. Habláis heroicamente de mayorías silenciosas, como si el silencio fuera vuestro aliado. El silencio es cómplice muchas veces, sí, pero muchas otras es prudencia, a veces miedo, y casi siempre inteligencia. No hagáis vuestro el silencio de quienes son prudentes, pues la prudencia no concede, solo observa; no hagáis vuestro el silencio de los que tienen miedo, ese solo les pertenece a ellos; ni el de la inteligencia, pues os demostrará que callar no es humillarse ni hincar la rodilla. Vuestro, solo es el silencio cómplice, el de aquellos que callan porque otorgan, el de quienes salen beneficiados con vuestra usura, el de las personas que os creen a pesar de todo, demasiadas veces por fe en vuestra palabra, y muchas otras por fe en vuestra retórica de primaria, como me pasó a mí. Pero si fui capaz de llegar a esta conclusión, errónea o acertadamente, no fue por mi capacidad intelectual, ni porque hayan venido otros a señalaros, fue porque un buen día apliqué, a vuestra actitud política, una reflexión sobre la incoherencia que aplico en mi día a día:

Si los actos no concuerdan con las palabras,

lo que miente son las palabras,

los actos no saben disimular.

Mónica Cillán.

Conclusiones ante la incoherencia.