Ellas y la poesía

Nuestro ideario literario común, el que se crea a través de la transmisión popular de conocimientos, no sería capaz de mencionar más de 20 mujeres poetas. Y más allá de Gloria Fuertes, ¿qué poetas femeninas aprendiste en el colegio? ¿Santa Teresa de Jesús, quizás…? Ahora, 30 años después, sería capaz de nombrar una buena cantidad de ellas, pero del colegio salí creyendo que los buenos poetas eran hombres. Y solo hombres. ¿Qué pasaría si preguntáramos ahora a los estudiantes de instituto? No tengo esperanza de que mejorara la respuesta.
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Lo cierto es que esta publicación nace de un artículo que me ha pasado Alfonso, y que os recomiendo, pero voy a centrarme en algo que menciona el mismo y que ocurrió hace muy poco tiempo. O mejor dicho, en cómo reaccionó una mujer a la que admiro (sin conocerla personalmente, pero con la que tengo conocidos comunes): Elena Medel. Porque no tenemos ni idea de la cantidad de motivos que tenemos para reivindicar lo que se roba a las mujeres por el simple hecho de serlo y también a la sociedad, invisibilizando su trabajo; y mucha menos idea de qué hacen muchas mujeres ante los ataques constantes a su arte. 
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El antecedente son las declaraciones de Chus Visor sobre la poesía escrita por mujeres: “la poesía femenina en España no está a la altura de la otra, de la masculina”. Ante estas palabras hubo mucha polémica, pero la más acertada de las reacciones fue la de Elena Medel, mencionada en el artículo:
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– No entró en la polémica, sino que se puso manos a la obra y empezó a recopilar poesía escrita por mujeres en la cuenta de Tumbrl “Cien de cien” (que saldrá en breve en papel).
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Habilitó un espacio en el que enlaza libros de poetas femeninas y documentales como Las sinsombrero, emitido hace unos meses en RTVE.
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Este es el camino, la acción: Para mí es difícil entender que estas cosas sigan pasando. Que sea necesario reivindicar cada día tantas cosas. Tener que escuchar cada día tantas insensateces. Y, sobre todo, que el resto de hombres, muchos concienciados realmente con la igualdad, no levanten más la voz. Los hay, seamos justos, pero deben alzar más la voz. Más alto. Que muchos otros hombres sepan que no están solos en su lucha contra el machismo, porque los hombres que ejercen la igualdad también están siendo ninguneados. Poetas, escritores, editores, periodistas, lectores, la sociedad completa, por favor, solucionemos esto. El talento debe fluir para ser mejores como sociedad. Y una sociedad que excluye a la poesía femenina de las estanterías de la librerías os está vetando la posibilidad de elegir.
Ellas y la poesía

Cómo cumplo yo mis sueños

Una personita (a la que quiero mucho) me acaba de pasar un artículo acompañado del siguiente mensaje:

“Hasta a nosotras, que tendemos a conseguir lo que verdaderamente queremos, nos viene bien”.

Y añadía que, aunque el artículo no dice nada nuevo, tiene fuerza. Y es verdad. Discrepo del tono, de la estructura y de la retórica del mismo, pero el mensaje es potente y acertado.

Esto me hace recordar algunas conversaciones en las que he tenido que explicar cómo funciona mi forma de conseguir mis sueños. Y no son pocos los que se han cumplido (otros sé que vienen en camino). Cuando hablo de esto, la pregunta que me suelen hacer es “¿Y qué haces para conseguirlos?”, de entrada suelo responder que nada. Pero no es del todo cierto. No hago nada, en realidad, de lo que se considera que hay que hacer para lograrlos, pero sí hago algo (mucho más efectivo y eficaz) para dejar que los sueños lleguen hasta mí y se vayan cumpliendo.

¿Qué son para mí los sueños?

Los sueños no dejan de ser objetivos que nos marcamos como ideales a los que aspirar (dedicarte a lo que te gusta, vivir junto al mar, formar una familia…) y, por tanto, son realizables. Luego están las fantasías, que son los sueños irrealizables. Y hay que saber distinguir entre unos y otros. Hoy os hablo de los sueños realizables, lo que suelen llamar por  ahí “tus objetivos en la vida”.

¿Cómo nacen?

Todos buscamos hacer cosas que nos hagan sentir bien, aspiramos a la mayor satisfacción posible y, por tanto, perseguimos lo que consideramos mejoras. Un mejor trabajo, un mejor horario, un mejor lugar donde vivir, pero si los planteamos de forma general, sin definir, dejan de ser objetivos realizables.

Hay que concretar:

Un mejor trabajo > Quiero trabajar de lo que me gusta, dedicarme a la comunicación online (en mi caso). ¡Cumplido!

Un mejor horario > Quiero trabajar desde casa para poder organizar mi tiempo como mejor considere y tener libertad de movimiento. ¡Cumplido!

Un mejor lugar donde vivir > Quiero vivir junto al mar, en un entorno poco masificado y en una casa agradable pero sencilla. ¡Por cumplir!

Qué hago con ellos:

Me los creo. Me los repito. Me los tatúo en el cerebro. Imagino cada detalle de cada sueño por cumplir, hasta la extenuación. Lo digo en voz alta segura de lo que estoy diciendo. Me imagino viviéndolos, disfrutándolos, compartiéndolos. Imagino también qué beneficios tendrán en mi vida. Y, por supuesto, valoro las renuncias que tendré qué hacer, los sacrificios que supondrán, el esfuerzo que requerirán y la actitud que tendré ante las objeciones que me vaya encontrando.

Y ya está, así se cumplen.

¿No me crees? Piénsalo.

Predispongo a mi mente de tal forma hacia un objetivo, que todas las decisiones que voy tomando, aun de manera inconsciente, me van dirigiendo a cada uno de ellos.

Cuando me encuentro con gente negativa o pesimista que todo lo ve irrealizable, me paro a observar cómo es su vida, cuáles son sus sueños y qué está haciendo para conseguirlos. Y en la mayoría de los casos son personas resignadas a la situación que tienen. Por tanto, su opinión no cuenta y la descarto.

Cuando me encuentro con gente crítica o curiosa que hace observaciones o preguntas, abro la mente, las orejas, los ojos. Escuchando sus críticas o dudas me hace replantearme el camino a seguir, ¡ojo: nunca el sueño a cumplir, solo la manera de conseguirlo! Quizá me descubran que he de cambiar algo de mi actitud, de mi hábito diario, de mi actividad. Y tomo buena nota.

La actitud:

La actitud lo es todo. Hay que aceptar que los cambios suponen riesgos, renuncias, sacrificios y estar dispuestos a asumirlos. Y cuando se presente la oportunidad de acercarse un paso más a ellos, no dudar y tomar la decisión. Pese a quien pese y cueste lo que cueste.

¿Y cuándo se cumplen?

Al principio no te lo crees. Luego te alegras. Luego te recriminan ciertas cosas y, al final, comprendes que toca disfrutarlo y marcarse el siguiente objetivo.

¿Te has dado cuenta de que no he utilizado ni una vez la palabra suerte?

¿Qué haces tú para conseguir tus sueños?

Mónica Cillán

@mcilland

Cómo cumplo yo mis sueños

Título del cuento: Él firmó el TTIP

Si te dijera que estamos siendo colonizados, probablemente me tratarías de convencer de que eso en occidente no es posible y que me replanteara mi opinión. Todos entendemos la colonización como un acto violento en el que un país es invadido por otro, basándonos en el conocimiento histórico que tenemos de las colonizaciones de países europeos en Sudamérica, África o Asia, sobre todo en los siglos pasados. Incluso las más recientes intervenciones estadounidenses en países de Oriente Medio.

Hoy me propongo ampliar la visión que tenemos de colonización:

la que se lleva a cabo a través de la seducción.

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Imagen propiedad de valoresdigital.es

Erase una vez, en una comunidad de vecinos…

1.- Planteamiento:

El presidente de tu comunidad te informa, en la reunión de vecinos, de que ha firmado un acuerdo, sin consultarte, por el que yo llenaré tu nevera cada día; a cambio, tú solamente deberás dejar tu puerta abierta de par en par para que yo pueda entrar a cumplir mi parte del trato.

¿Hasta aquí estamos de acuerdo? Todo parecen ventajas, ¿no?

2.- Primeros resultados:

Pasado un tiempo, tú decides que ya no quieres comer más la comida que yo te llevo porque incluye productos transgénicos que son perjudiciales para la salud, y decides cerrarme la puerta. Estás en tu derecho (o eso crees).

3.- Consecuencias:

Yo acudiré al presidente de tu comunidad a exigirle que te obligue a mantener tu puerta abierta o me tendrá que indemnizar en la cuantía que yo estime que pierdo ante tu arrebato.

Supuestamente, este era un acuerdo en el que nadie perdía nada, de hecho, yo me estaría ahorrando la comida que te llevo directa a tu casa. ¿Por qué me enfado entonces y pido que me indemnicen? Bueno, al presidente se le olvidó informarnos de que no nos podíamos negar a dejar nuestra puerta abierta de par en par.

Todos los vecinos pedirán al presidente que acuda a un juzgado a denunciar el abuso, pero no podrá, porque en la letra pequeña del acuerdo ponía que el trato estará sujeto a un ‘tribunal privado’ que me dará la razón, seguramente, porque quien habrá incumplido el compromiso serás tú al cerrarme la puerta.

Entonces, el presidente de la comunidad tendrá dos opciones: obligarte a mantener tu puerta abierta de par en par hasta que yo quiera, o coger los fondos de la comunidad e indemnizarme, con lo que la caja común se quedará vacía.

4.- Daños colaterales:

Si te obliga a mantener la puerta abierta, acabarás por revelarte, causando disturbios en la comunidad. El presidente se verá obligado a reprimirte tu deseo de comer sano enviando a la policía, pues los tratos están para cumplirlos.

Pero si el presidente decide salvaguardar tu derecho, tus vecinos te odiarán por haber querido defender tu derecho a alimentarte de forma sana, porque habrá que indemnizarme y, por tanto, habrá que despedir a la señora de la limpieza y apagar la luz de la escalera de forma permanente; no podrá regar los jardines porque no podrá permitirse el gasto de agua, y pedirán cada día que no haya una avería en la escalera en mucho tiempo porque no podrán repararla.

¿Qué opción consideras que es la mejor que podría tomar el presidente de tu comunidad?

Y lo más importante, ¿quién protegerá tu derecho a comer sano?

FIN.

Personajes invitados:

Yo: EEUU-UE

Tú: España

Presidente de la comunidad: presidente del Gobierno de España

Comunidad de vecinos: Españoles

Tribunal privado: la nueva forma de justicia marcada por el TTIP

Mónica Cillán.

Título del cuento: Él firmó el TTIP

De imposiciones ya sabe bastante la Historia

     A mí me gusta elegir a mis amigos, dónde vivo, con quién comparto intereses y con quiénes no quiero estar. Nadie me considera irresponsable (o sí, pero han de respetarlo) por decidir sobre mi vida y mis alianzas.

     Pido lo mismo para todas las personas del planeta. Libertad para elegir como individuos y como pueblo. Porque los pueblos deben poder elegir qué quieren ser, dónde quieren estar y quiénes quieren que sean sus amigos. Igual que las personas de forma individual.

Fuente: elrincondejoey.wordpress.com
Fuente: elrincondejoey.wordpress.com

    Y da igual si el resultado es permanecer unidos o separarse, lo verdaderamente importante es que puedan decidir por sí mismos sin que nadie venga a imponerles nada; ni desde dentro, ni desde fuera.

Mónica Cillán

@mcilland

De imposiciones ya sabe bastante la Historia