Dejando una huella, por Adriana González

     Hoy abro esta ventana al alma de una profesional cuidadosa, metódica, de trato excelente y muy positiva; alguien que te escribe como si te abrazara; siempre tiene un detalle, una palabra amable o un gesto cómplice que te hace sonreir. Por eso me ha gustado tanto que deje su faceta profesional a un lado por un momento y nos hable desde su lado más personal. Publicaré dos post suyos, este es uno de ellos. Disfrútala y, si te apetece, déjale un comentario, le encantará conocerte.

Dejando una huella, por Adriana González

     Cuando empecé a caminar por este hermoso sendero llamado Vida, llené mi morral de ilusiones, de metas, de deseos, de logros, y todo esto únicamente dependía de mí para que se lograra o no. Pero tengo un secreto que quiero compartir contigo hoy, y es que lo condimenté con varios «ingredientes» que por nada del mundo los dejo que se vayan de mi lado, como son: fuerza, paciencia, voluntad, mucha templanza, una infinidad de sonrisas, felicidad, optimismo, empatía, carisma, miedo con respeto, aceptación, fe y una creencia en mí de que podré con todo… ¿Que si me creo la mujer maravilla? No, para nada. Solo sé que puedo y estoy segura de que con estos «ingredientes», o mejor llamarlos «aliados», podría enfrentarme con todo lo que me he ido  encontrando por este sendero.

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     Sí, efectivamente, estoy de acuerdo contigo, este sendero me ha puesto varios tropiezos, pero no es por capricho o porque alguien divino me quiera castigar, o porque me merezco un castigo (no nada de eso); ¿Sabes por qué…? Porque él (llámalo como tú quieras) sabe que yo puedo superarlo y seguir adelante.

     Y de eso te puedo hablar con propiedad. A veces me pregunto: entonces, ¿será mejor ser un poco más débil y menos luchadora? ¿Será mejor no ponerme tantas metas? ¿Será mejor ser menos crítica conmigo y dejar que las cosas fluyan solas…? No te imaginas cuántas veces me he formulado estas preguntas, y aunque te parezca gracioso, siempre termino respondiéndome lo mismo: soy así, me gusta y ya nada me hará cambiar.

     Este sendero me ha regalado momentos especialmente maravillosos, ha puesto en mi camino personas que lo han marcado de forma imborrable, me ha obsequiado oportunidades que sé que muchos no han sido tan afortunados de vivir; pero igual como te digo esto, me ha puesto unas pruebas que madre mía, qué duras han sido. Unas se veían venir y con «mis aliados» me fui preparando para sobrellevarlas, pero hay una en especial que realmente no me la esperaba…, y ¡SÍ! Me agarró desprevenida. Al principio no entendía el porqué me la había enviado, pero me volví a repetir lo que al principio te mencioné: «Porque sabe que puedo con esto y mucho más». Su llegada y su partida a los cuatro días me hacían preguntar, una y otra vez: ¿Qué necesito aprender de esto? Hasta que un buen día lo descubrí. Vino a dejarme una enseñanza más que un mensaje. La enseñanza de seguir sonriendo aunque por más dura la prueba parezca, que la soberbia no es más que una pérdida de tiempo, que la humildad es el regalo más grande que uno puede obsequiar, que perdonar (aunque a veces uno crea que no se lo merece) es importante hacerlo, que el mundo no rodea sobre uno, sino todo lo contrario; y lo mejor de todo, que todavía vendrían pruebas mas duras que esta.

     Te cuento algo más, yo no soy fácil de llorar, realmente NO. Solo lloro con las escenas del Chavo del Ocho (¿Sabes la serie de Chespirito de México?), cuando veo crueldad contra los animales, cuando me cuentan cuántos niños son abandonados o maltratados, cuando abandonan a un anciano en una pensión, cuando alguien me traiciona, cuando alguien traiciona al que yo amo, cuando un amigo dice llamarse amigo y al final no lo es, cuando veo gente que despilfarra sin pensar en los demás, cuando uno ha dado amor y lo que recibe es carbón… Bueno, si te confieso, soy una llorona. Pero como te digo eso, te digo otra: me seco las lágrimas muy rápido y continúo.

     Definitivamente, este sendero me puso en este camino por un motivo, y yo tengo muy claro cuál es, y es el de DEJAR UNA HUELLA. ¿Que si lo estoy logrando? Te digo con toda mi sinceridad… SÍ.

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     A este camino que no es recto todavía le falta mucho por recorrer; muchas curvas, muchas subidas, muchas bajadas, muchas sonrisas que regalar y algunas lágrimas que secar…, pero como siempre me digo al espejo todos los días: «¿QUIÉN DIJO “MIEDO”?». Vamos a seguir adelante, soy muy curiosa y me muero de las ganas por saber con qué me encontraré al doblar la esquina. ¿Me acompañas?

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Adriana González

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Dejando una huella, por Adriana González

6 comentarios en “Dejando una huella, por Adriana González

  1. Reblogueó esto en Magenta Innovación Gerencialy comentado:
    Buenos días y feliz inicio de semana. Hoy te tengo un cambio y una sorpresa para ti. Llevo mas de 19 años escribiendo y dedicándome a expresar sobre mi experiencia profesional, pues gracias a una hermosa nueva amiga me invitó a su excepcional blog para apartar por hoy, y escribir estas palabras que se las debía a la vida y a una persona que desde donde esta sabe que son para ella, y otras son para ti, si como lo lees para ti.
    Gracias Mónica… más palabras sobran❤️

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  2. Nathalie Roca dijo:

    Ojalá llegue a asimilar de la misma forma que tu hiciste el mensaje que J.I. te dejó… Tu reflexión llegó hoy a mi de forma inesperada… justo cuando me hago la misma pregunta una y otra vez… supongo que porque mi caso está muy reciente… ojalá me llegue la luz como te llegó a ti y pueda volver a sonreír de esa manera tan espléndida que tu tienes.
    Te quiero amiga. Gracias por compartir este bello mensaje.

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  3. aquario07 dijo:

    Amiga, hoy me encontré esta sorpresa, quizá en una de mis tantas búsquedas para encontrar respuestas que, aún en mis años de lucha por la vida no las consigo. Hoy eres para mi la segunda maestra literaria más cercana en temas de vida, intensa y fugaz a la vez, la primera ya sabes quien es, ni que decir que como alumna me ha superado con creces ….. un alma vieja como la he nombrado en mi almanaque de luces, aquellas que dejan de brillar cuando los vientos no soplan a favor …. hasta Tenerife con amor ……

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