Conclusiones ante la incoherencia.

Yo contribuí a la situación actual de nuestro país desde el primer momento en que no cuestioné vuestras palabras. Pero hoy tengo algo que deciros:

No son vuestras acciones, es vuestra hipocresía lo que me molesta, la misma que desdice vuestros argumentos. No hace falta rascar, pues ya supura por todas partes. La honestidad es un trapo viejo deshilachado al que le queda apenas un hilo, y vuestras palabras cambian de significado dibujando pensamientos distorsionados. Ni los colores son los que eran cuando los emborronáis con vuestros actos. Hay razones para la estupefacción más absoluta y es la impotencia lo que lleva a la sinrazón, momento justo para detenerse a analizar lo que está ocurriendo.

En mi opinión, los crímenes han tornado en actos de estado, en atentados a la dignidad humana, en ajusticiar a quienes ejercen las libertades. Humilláis la inteligencia con propaganda simple, con un lenguaje barato, vulgar, como si os dirigierais a una audiencia incapaz, irracional, acrítica. Manejáis los altavoces de la ignominia con la esperanza de que os sigan aquellos a los que tratáis como ratas, a los que tratáis como peleles de vuestras baratijas. No podéis pretender que yo mire donde señala vuestro dedo para dejar de mirar el precipicio al que me estáis abocando y, además, pretender salir indemnes.

Da igual si alguna vez fuisteis capaces, da igual si en algún momento fueron buenas las intenciones o si lo siguen siendo, porque subirse al escenario del paternalismo más macabro solo tiene resultados temporales.

Dejad de indicarme el camino y de marcarme la agenda del pensamiento, se que vuestro dios es el poder y rezarle supone perder la equidad necesaria para ser justo. No espero nada de vosotros, ni siquiera compasión por la miseria moral y económica en la me hacéis nadar, porque no habéis sido capaces de robarme la botella de oxígeno, ni de coserme los ojos, ni de taponarme los oídos y se bien que en ello pusisteis, ponéis, pondréis todo el empeño.

A mi alrededor se nota el caos en el que os gustaría vernos, en el que os regocijáis cuando apreciáis el resultado de vuestras artimañas. Habláis heroicamente de mayorías silenciosas, como si el silencio fuera vuestro aliado. El silencio es cómplice muchas veces, sí, pero muchas otras es prudencia, a veces miedo, y casi siempre inteligencia. No hagáis vuestro el silencio de quienes son prudentes, pues la prudencia no concede, solo observa; no hagáis vuestro el silencio de los que tienen miedo, ese solo les pertenece a ellos; ni el de la inteligencia, pues os demostrará que callar no es humillarse ni hincar la rodilla. Vuestro, solo es el silencio cómplice, el de aquellos que callan porque otorgan, el de quienes salen beneficiados con vuestra usura, el de las personas que os creen a pesar de todo, demasiadas veces por fe en vuestra palabra, y muchas otras por fe en vuestra retórica de primaria, como me pasó a mí. Pero si fui capaz de llegar a esta conclusión, errónea o acertadamente, no fue por mi capacidad intelectual, ni porque hayan venido otros a señalaros, fue porque un buen día apliqué, a vuestra actitud política, una reflexión sobre la incoherencia que aplico en mi día a día:

Si los actos no concuerdan con las palabras,

lo que miente son las palabras,

los actos no saben disimular.

Mónica Cillán.

Conclusiones ante la incoherencia.

6 comentarios en “Conclusiones ante la incoherencia.

  1. elcaireles dijo:

    Uf, uf!!!!.! Cuanto atropello, cuanto cabreo!. Adjetivos por todas partes y verbos en infinitivo e imperativo para imprimir y marcar aún más el sentido de enojado. Lo haces y lo puedes hacer mejor. Porqué lo que necesitamos es color, el gris ya viene de serie con ellos.
    Me alegra leerte.

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  2. Magnífica reflexión Mónica que comparto. Cierto es que somos co-responsables de los males que nos aquejan. Por dejadez, por no cuestionar como dices, porque el engaño supera al desconocimiento o a la ignorancia. No hemos sabido o querido ver que los que mandan, no digo gobiernan porque solo mandan, han estado muy alejados de nosotros, de la gente normal que aunque especial ha dejado en manos de irresponsables la cosa pública hasta que ha saltado hecha añicos. Confiemos en que en el cercano futuro que nos aguarda haya gente preparada y que no solo manden sino que gobiernen para la mayoría. Ahora ya estamos curtidos en engaños y mentiras y estaremos vigilantes. Eso espero al menos.
    Saludos Mónica

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    1. Hola, almaes. Yo confío plenamente en la pedagogía, en la información, en la necesidad de alimentar el razonamiento crítico, partiendo de nuestro entorno más inmediato, como elementos indispensables para avanzar hacia una justicia social que se está destruyendo y para cuestionar la propaganda que nos llega en masa. Por eso admiro la labor que haces desde tu página de Facebook y desde tu blog, contribuyendo a la accesibilidad a la información, o a tu propia opinión crítica, sobre los acontecimientos desde un lenguaje fácil y comprensible que invita a reflexionar. Y yo también confío, como tú, en que en un futuro próximo tengamos un gobierno digno de llamarse así.
      Gracias por tu labor y compromiso.

      Un abrazo.

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