Miedo

     Velado entre las brumas de la mañana llueve miedo envuelto en moléculas de aire cubriéndolo todo. Las tierras yermas, las plazas, las fuentes, las calles…, las madres.

     Cubre edificios enteros de miedo, el metro, el taxi, los bares, teatros, escuelas, comercios; todo se vuelve gris e insignificante. Las monedas son de miedo y solo miedo puedes comprar en estanterías llenas de miedo;  gabanes negros de miedo para el frío, perfumes que parecen salvarse pero su olor es el miedo; deambulan personas cubiertas de miedo buscando refugios que les den de comer y en sus platos solo encuentran humeante miedo caliente y una tertulia en la que solo se habla con miedo sobre miedos. La televisión pasa una película cuyo argumento y actores son miedo y la radio ondea canciones llenando oídos de miedo.

     Los niños a la puerta parecen niños, pero solo juegan a chapas con su miedo para no morir helados.hope-463567_1280

     El extranjero que llegó con esperanza perenne pasea por esa calle y, sin saberlo, se embriaga de miedo. Muerde el miedo de edificios y fuentes, devorando de las plazas y madres su miedo. Entra en bares y escuelas, ¡más miedo! Pide a los niños su miedo. Y así, borracho de miedo duerme, se va sintiendo lleno. Quiere ser rico de miedos. Y los tiene, los va robando, adquiriendo coloridos miedos y se perfuma con miedo, se lo bebe… Hasta que mi ciudad despierta engalanada y, aunque todo parece normal, da miedo ver que sigue en las mismas coordenadas de mi mapa.

Cillán M. -2010-

Miedo

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