La publicidad a veces mata; y el spam remata.  

   

      Ads. Recuerda bien esta abreviatura, porque se traduce como veneno. Vale, se traduce como anuncio, pero su efecto puedes ser letal.

Tras la implantación y buenos resultados de Google Adwords y Facebook Ads, llega Twitter Ads. Y aquí es donde la gota colma el vaso y vivo en un fino alambre sobre el precipicio. Mi angelito y mi demonio se baten a muerte en mi cabeza y temo que quien vaya a morir sea yo. El angelito defiende, sin estridencias pero contundentemente, un mundo libre de Ads. Mientras que mi demonio esgrime un tridente cargado de argumentos a su favor.

La publicidad, a veces mata. Y el spam remata.

     Un día cualquiera:

Ring, ring… (Vale, mi móvil no suena así, pero no me sé la onomatopeya del sonido real)

-¿Sí, dígame?- respondo

-Hola Mónica, buenos días, te llamo para confirmarte que hemos aprobado el presupuesto para las campañas en medio sociales. Te envío todos los datos por email.

-Ah, genial. Espero ese correo. Muchas gracias.

-Gracias a ti. Un saludo.

-Hasta luego. Un saludo.

Sé, como profesional, que invertir parte del presupuesto en anuncios es importante. Y sé, como usuaria, que no me gusta, en absoluto, recibir anuncios mientras disfruto de la red. Teniendo en cuenta que los anuncios van dirigidos a usuarios, me pregunto si el resto de usuarios pensará como yo. Para saberlo, consulto estudios y encuestas para conseguir datos que me ayuden a sacar una conclusión. Y los datos son contundentes, a los usuarios les gusta recibir anuncios sí, pero no cualquier anuncio. Les gusta recibir aquello que les interesa, aquello que les resulta útil o aquello que les reporta algún beneficio. -En ese momento, mi fe en la inteligencia humana se desvanece, pero este pensamiento me lo quedo para mí y no lo cuento jamás-.

     Aparco al angelito. Y escucho al demonio:

“Los anuncios ayudan a las empresas a promocionarse y llegar a sus potenciales clientes, cuanto más inviertas más éxito obtendrás. No te cortes, paga y siéntate a esperar”.

     Aparco al demonio y escucho al angelito:

“Nada de anuncios, la gente los ignorará y habrás tirado el dinero. Aparte de dejar de seguir tu página y denunciarte por spam”.

     Aparco a ambos y concluyo:

La publicidad que hagas de tu negocio puede ayudar a que lo mate o a que lo catapulte al éxito. Promociona tu negocio, sí, pero haz un buen enfoque; segmenta adecuadamente a quién llegarán dichos anuncios; ofréceles algo que les sea útil, que les interese o que les reporte algún beneficio. Y nunca te sientes a esperar.

¿Qué te parecen a ti los anuncios en los medios sociales?

Mónica Cillán.

La publicidad a veces mata; y el spam remata.  

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